Una semana dura


 

Ha sido ésta una semana dura, en lo personal y en lo profesional.  Una semana exigente, cargada de urgencias, contratiempos, problemas y sorpresas inesperadas.  Una semana complicada que me ha permitido comprobar -una vez más- que, cuanto más intenso es el día a día, más necesario se vuelve el disponer de un espacio de silencio para ser capaz de ver las cosas como son, para aprender de cada experiencia y para tomar decisiones en conciencia y no con un piloto automático que no siempre sabe dónde va.

Esta semana me ha enseñado mucho sobre las personas, y no me ha gustado lo que he aprendido.  Me ha enseñado mucho sobre lo mejor y lo peor de mí.  El ser humano no deja de sorprenderme, con sus luces y sus sombras, sus afectos y sus miedos.  Esta semana me ha recordado que somos como somos, no como decimos que somos ni como nos gustaría ser.  Existe un largo camino entre nuestro ahora y el mañana que anhelamos.

Esta semana me ha enraizado en la más profunda meditación-oración-contemplación, como el náufrago se agarra a la tabla para no hundirse en un bravo mar al que sabe peligroso.  Las dificultades no deben ser ocasión de desesperanza ni de actividad febril, sino de serenidad, conciencia y fe.  Porque cada vivencia es una experiencia, una enseñanza necesaria, un escalón que nos acerca un poco más a quienes necesitamos ser.  Nada es accidental, todo es efecto de una causa y causa de un efecto que está por venir.  La vida tiene sus tiempos y sus modos, es larga, y la justicia siempre nos alcanza.  Hay karma, recogemos lo sembrado…  Sea hoy o mañana.

Esta semana os he tenido abandonados, he transcrito pocas de mis meditaciones, me ha faltado tiempo para hacerlo.  Lo lamento, pero ha sido necesario.  Hoy lo suplo con este post de explicación y disculpa.  Sé que lo entenderéis y justificaréis. Y puede que, incluso, aprendáis en experiencia ajena y también vosotros os volquéis en vuestro interior cuando en vuestro entorno surja la feroz tormenta.  Porque ésta surgirá, sin duda.  Forma parte de la vida.  De vosotros depende el modo de enfrentaros a ella.  De vosotros depende la victoria o la derrota.  De vosotros depende la depresión o la esperanza.

No desfallezcáis, todo pasa.  De hecho, todo pasa por algo.  Todo aporta algo.  Todo enseña algo.  Todo tiene un sentido y una finalidad para quien dedica un tiempo a percibirlo y asumirlo.  Cuanto más complicado sea tu día, dedica más tiempo a mirar hacia el interior.  Sólo así todo se pondrá en su sitio.

Buen fin de semana.  Toca descansar.

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