El blog como corazón de toda web


Hace unos días, hablando con un amigo que tiene un exitoso negocio, surgió un tema que deba por sabido pero que -para él- resultaba completamente novedoso.  Tanto me sorprendió que he decidido dedicarle este post: la importancia de incluir un blog en toda web.

Marcos -así se llama mi amigo- tiene una fantástica web para promocionar su negocio.  Ésta es visualmente atractiva, sencilla de usar, rápida de cargar, adaptada a dispositivos móviles y, además, transmite una fiel y completa imagen del espíritu de la empresa y de los servicios que ésta ofrece.  Sin embargo tiene un pero: como toda web, es estática, fija, no varía y apenas tiene medios de interacción con el usuario.  Es una foto de la esencia de su negocio pero, ni transmite su día a día, ni hace posible un diálogo ágil y constante capaz de despertar y mantener el interés del visitante.

Con mucha delicadeza, le propuse que incluyera un blog en su web.  No acabó de entenderme.  Realmente le costó porque asociaba los blog a un medio de carácter personal en el que algunos frikis nos dedicamos a decir lo que nadie quiere escucharnos en el día a día.  Vamos, un mural para dar a conocer aquellos textos que nadie querría publicar…  Como veis, una imagen idílica de lo que es un blog que, aunque no es del todo errónea, tampoco acaba de captar la esencia del medio.

En ningún caso se había planteado que una empresa pudiera o debiera tener un blog alojado en su web.  Tras un buen rato de conversación exponiendo mis argumentos de la forma más convincente de la que fui capaz, la conversación cambió de tono cuando -desesperado- dejé de apelar al hemisferio izquierdo de su cerebro y pasé de los datos a las imágenes.

El blog es a la web lo que el corazón a nuestro cuerpo– le dije.  Y cada post es un latido de vida.  Sin blog, tu web es un cuerpo inerte.  Puede que fornido, hermoso, terso y atractivo…  Pero sin vida.  Y eso, con el tiempo, le pasará factura porque se irá deteriorando.  Cada día que pase supondrá un insoportable peso para él.  Perderá parte del brillo de lo que fue.  En cambio, si mantienes vivo su corazón, no sólo el cuerpo no se deteriorará sino que será capaz de crecer, cambiar y adaptarse.  El blog no sólo te permitirá actualizar constantemente la información que transmites sino que supone un canal de comunicación en el que -a través de los comentarios y las analíticas- descubrirás qué opinan, necesitan y requieren tus clientes…  Y podrás dar respuesta a sus inquietudes.  Además, Google (el Dios de los buscadores) premiará tu esfuerzo de publicación periódica de post mejorando tu SEO, tu posición en los resultados de búsqueda.

Llegados a este punto, le caló la idea.  Comprendió la imagen y se animó a probarlo.  La inversión es mínima, las posibles ganancias incalculables.  Hoy, tener un blog supone una ventaja competitiva para una empresa.  Mucho me temo que el día de mañana será un requisito imprescindible para cualquiera de ellas.

Algo parecido sucedió con la creación de webs.  Hace unos años, era signo de modernidad, profesionalidad y apuesta tecnológica.  Hoy no se puede entender que una empresa no tenga una buena web, esa carencia nos hace dudar de su solvencia y calidad.  Estamos a tiempo de situarnos bien.  No perdamos la oportunidad.

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