La belleza del diálogo interreligioso


No es habitual referirse a la belleza como característica del diálogo interreligioso.  Sin embargo, en mi opinión, es uno de sus principales rasgos característicos.  Es más, uno de los más importantes.

Porque hablar del diálogo interreligioso como instrumento de paz está muy bien, pero es madiatizarlo.  Considerarlo como una vía de acceso a una Verdad siempre mayor también está muy bien, pero sigue siendo una mediación.  En cambio, cuando hablamos de la belleza del diálogo interreligioso nos estamos centrando en el propio diálogo, en su contenido, en aquello a lo que apunta, en todo aquello que lo constituye y surge de él.  

El diálogo interreligioso es bello porque está compuesto por el balbuceo en torno a Aquél a quien no hay palabra que defina.  El intercambio de palabras que se saben imperfectas en torno a Aquél que es el Uno, Bueno y Bello.  El intento de distintas personas de expresar de un modo comprensible una experiencia interior que les supera.  El diálogo interreligioso está tejido de poesía y simbolismo, de la hermosura que supone tender un puente entre lo visible y lo invisible, entre la palabra y lo inenarrable.  

El diálogo interreligioso es hermoso porque es dialogal y no dialéctico, porque los intervinientes saben que -aunque no dicen lo mismo, porque dicen cosas distintas y en ocasiones contradictorias- sin embargo todos ellos señalan y conducen hacia una misma realidad y experiencia que supera todo intento de explicación o inteligibilidad.  Hablan de lo mismo en distintos idiomas, desde distintos puntos de vista no excluyentes sino complementarios, poniendo su énfasis en la faceta que cada uno percibe con mayor nitidez desde su posición.

Nada nuevo aportan las distintas religiones.  Ni las antiguas ni las nuevas.  No dialogamos buscando novedades sino para redescubrir lo que hemos pasado por alto, para compartir el camino con otros que -como nosotros- van tras una Verdad y una Realidad que intuyen y que les llama en forma de deseo esencial.  Lo original de cada religión es su fidelidad al Origen expresado en un nuevo lenguaje que resuena más en unos que en otros pero que siempre aporta y fecunda.

Dialogamos porque nos descubrimos en el otro, dialogamos porque en la palabra ajena también encontramos la Verdad, dialogamos porque la diferencia amplia nuestros horizontes, dialogamos para construir un mundo de paz…  Pero también dialogamos, simplemente porque la Verdad es bella en todas sus expresiones y, por eso mismo, dialogar es hermoso.

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Un comentario en “La belleza del diálogo interreligioso

  1. Me alegra particularmente que hayas publicado precisamente hoy 8 de diciembre este “post” sobre la belleza del diálogo interreligioso

    Dos enlaces para que te sitúes en cuanto a la característica interreligiosa de esta fecha concreta y hasta la próxima.

    http://pijamasurf.com/2010/12/feliz-dia-de-la-iluminacion-el-budismo-zen-celebra-el-dia-en-que-buda-alcanzo-el-nirvana/

    http://blogs.periodistadigital.com/xpikaza.php/2017/12/07/inmaculada-1-llena-del-espiritu-santo-ca

    Me gusta

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