Microinfluencia o cómo vivir con 1000 fans verdaderos


Como este año no me había portado mal del todo, los Reyes Magos de Oriente tuvieron a bien traerme -entre algunas otras cosas- el último libro de Carlos Rebate: Influencers, todo lo que necesitas saber sobre influencia digital.  Entrevistas con 21 personas influyentes.

Acabo de comenzarlo y pinta bien, muy bien.  Los libros-entrevista, en general, me gustan como formato por lo que tienen de ameno, cercano y directo.  Me gustan como lector, pero también como escritor…  Porque te permiten descubrirte en el otro a través de las preguntas que le planteas para que te transmita sus experiencias.  Hay pocas experiencias más deliciosas que ésa.

Así que ya iba predispuesto a que me gustara el libro cuando abrí sus páginas.  Pero lo que no esperaba es que me fascinara su introducción.  Y lo ha hecho.  Porque me ha recordado una idea que ya había escuchado pero que aquí viene explicada con especial claridad y lucidez: la microinfluencia como forma de vida propia de la civilización digital.

¿De qué va esto?  Muy sencillo, Carlos Rebate cita un popular e importante artículo de Kevin Kelly (1000 fans verdaderos) en el que éste defiende la tesis de que un creador sólo necesita de mil fans de verdad para ganarse muy dignamente la vida. 

¿Y qué entiende por fans verdaderos?  Personas que te siguen incondicionalmente, que están pendientes de tu obra, que les interesa y emociona cuanto haces, que están encantados de darlo a conocer y de gastarse unos 100 euros al año para disfrutar de cuanto tú haces.  Echa números…  Eso implica unos ingresos de 100.000 euros al año.  Por mal gestor que seas, imagino que podrás vivir con esa cantidad, ¿no?

No se trata, por tanto, de acumular ni comprar miles de seguidores, sino de ir forjando con trabajo y cuidados una red firme y constante de personas que sienten que les aportas algo, que vibran con tu obra, que están en sintonía contigo.  Mil fans pueden parecer muchos, muchísimos…  Pero basta con conseguir uno -sólo uno- cada día durante tres años.

Así que no desesperes, no es preciso hacer la competencia a la cuenta de Instagram de Selena Gómez para considerarte exitoso a nivel de influencia digital.  Basta con mil seguidores para cambiar de vida, para sacarte un sobresueldo, para vivir de lo que te gusta, para hacer de tu afición tu empleo, para convertir tu conocimiento en una fuente de ingresos o en una palanca para cambiar tu mundo.  Y esa microinfluencia está al alcance de cualquiera que tenga algo interesante que comunicar o transmitir.

Yo me pongo hoy en marcha, camino de esos 1000 verdaderos seguidores.  ¿Y tú?

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