El rincón de Panikkar II


Seguimos con nuestras citas semanales para acercarnos y degustar a este pensador profundo, creativo y controvertido que es Raimon Panikkar:

Toda palabra debe ser sacramento, debe causar aquello que explica; cuando no lo logra se ve desprovista de fuerza, de eficiencia.

Hay una anécdota de la vida de Gandhi que lo ilustra de maravilla.  Es preciso que la situemos en el contexto del ashram donde vivía en aquel momento.  Una de las mujeres del ashram le pidió un día a Mahatma Gandhi, en un sat-sang (una reunión): “¿Podría hacer entender a mi hija que come demasiados dulces?  Aunque le digo y le repito que se le estropeará la dentadura, no me escucha”.  Entonces, Gandhi la miró con tristeza y no le respondió.  Ante semejante reacción, la mujer temió de haber dado un paso en falso o haber dicho algo inadecuado.  Unas semanas más tarde, al encontrarse con Gandhi en los oficios del ashram, sintió la necesidad de pedirle disculpas por si le había importunado.  Gandhi, tras escucharla, le respondió: “Cuando me pediste que hablara con tu hija, también yo abusaba de los dulces; ahora ya no lo hago.  Tráemela y le diré que no deben comerse en exceso”.

Como en el caso de Gandhi, si uno no encarna aquello que dice, las palabras no tienen ninguna fuerza.  (…)  Por este motivo la palabra, cuando es verdadera palabra, es revelación.  Así se explica que, a la inversa, la prostitución de la palabra sea uno de los mayores pecados de la humanidad.

Entre Déu i el Cosmos.  Una visió a-dualista de la realitat.  pp. 16-17 (Trad.a.)

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