Los olvidos de nuestra cultura


Llevamos algunas semanas tratando sobre la importancia de la interculturalidad, del comparatismo, de enriquecer nuestros puntos de vista con aportaciones lejanas en lo espacial y temporal…  Porque otros lugares y épocas participan de diversos paradigmas que revelan facetas de la realidad que quedan ocultas o desdibujadas a nuestra mentalidad y experiencia occidental contemporánea.  A lo que podemos denominar los olvidos de nuestra cultura.

Porque, no lo olvidemos, las distintas tradiciones manifiestan la búsqueda de sentido y verdad por parte del ser humano a partir de su situación y limitaciones…  Pero el ser humano siempre forma parte de esa búsqueda y, por ese motivo, el humanismo no puede pasar por alto ninguna de esas aproximaciones.

Me gusta -para reafirmar esta tesis- citar a un autor como Louis Dumont, que defiende el valor humanístico de la antropología social en el ámbito académico,  afirmando que

La etnología, o, para hablar más exactamente, la antropología social, no ofrecería más que un interés especial si las sociedades primitivas o arcaicas y las grandes civilizaciones extrañas que estudia sólo informasen de una humanidad diferente a la nuestra.

La antropología comprueba, merced a la comprensión que poco a poco nos proporciona, la unidad de la Humanidad.  Haciendo esto, la antropología aclara, por lo menos en cierta medida, nuestra propia clase de sociedad.

Homo Hierarchichus (1970) p.4

Por tanto, el estudio comparado de tradiciones, religiones y culturas no puede ni debe ser una forma de especialismo ni snobismo, sino un medio para acceder a lo universal de nuestra humanidad a través de las múltiples manifestaciones de su particularidad.  Ir de la parte al todo para, desde el todo, lograr una nueva y mejor comprensión de nuestra parte…  Superando los olvidos de nuestra cultura con las intuiciones y descubrimientos de las demás.

Porque no siempre -ni en todos los sentidos- lo antiguo está menos desarrollado que lo actual.  En ocasiones, los primeros aros de una cultura -como los de un tronco- son más débiles y menos gigantescos…  Pero se encuentran más cerca del centro.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s