La hora dorada


Cada vez me encuentro con más personas excepcionales y exitosas que tienen algo en común: madrugan, madrugan mucho.

Será cierto que a quien madruga Dios le ayuda, o que las energías del amanecer tienen un gran potencial creativo, o que disponer de tres horas más al día te permite empezar muchos nuevos proyectos, o que sólo madrugando puedes disponer de la paz y sosiego necesarios para crear…  Si tienes un hogar con esposa y un montón de críos.

Esas horas robadas a la noche reciben distintos nombres y son vividas de distintas maneras: hora del néctar, la hora dorada, la hora del silencio, mis horas…  Sea como fuere, y le llamemos como le llamemos, se trata de un espacio sin ruidos ni distracciones en el que se gesta la persona que queremos ser.  Un tiempo para escucharnos y ponernos en marcha.  Un tiempo para lo realmente importante.  La hora más valiosa, la hora de oro…  Porque ordena y da sentido al resto de la jornada.

Mañana, ¿por qué te pones un poco antes el despertador?

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