Película El Papa Francisco, un hombre de palabra (entrevista-documental)


El viernes pasado mi madre -que algo me conoce- me envió por whatsapp un enlace que conducía al trailer oficial de una película que se estrenaba ese fin de semana y de la que yo todavía no había oído hablar: El Papa Francisco, un hombre de palabra.

Si eres lector habitual de este blog, ya sabrás que siento especial sintonía con este Pontífice que destila espiritualidad ignaciana por los cuatro costados, así que la noticia me ilusionó y me prometí ir al cine en cuanto tuviera ocasión.

Ayer por la noche me escapé con mi mujer. Fuimos a la sesión de 22.10 en los cines Gran Sarriá de Barcelona.

Primera sorpresa: éramos las únicas personas en la sala. Me imaginaba que habría poca gente… Pero, ¿solos? Me asustó pensar que la película pudiera ser un auténtico bodrio y que yo fuera el único idiota que no se había enterado.

El miedo desapareció en los 10 primeros minutos de película. ¡Es una maravilla! En los 90 minutos del film se percibe que la idea del mismo está muy vinculada a Laudato Si, la denominada encíclica ecológica del papa de la que ya hemos hablado en este blog y que -como ya mencionamos en su momento- es mucho más que eso… Es más bien una llamada a vivir coherente y revolucionariamente un cristianismo que tiene la mirada puesta en los modos, sentimientos y preocupaciones de Jesús de Nazareth… Un abrazo amoroso a la vida, a nosotros mismos, a los demás y a cuanto nos rodea y nos habla de nuestro Creador.

Con el lenguaje cercano y comprensible propio del Papa Francisco, se nos invita a vivir con apertura y profundidad, independientemente de nuestro credo. Una llamada a ser más humanos que, si te dejas, es fácil que te toque el corazón. Porque, para este Papa, nuestro modo de ser profundamente espirituales es ser profundamente humanos… Viviendola alegría del Evangelio.

Hay frases e imágenes que resultan auténticos mazazos capaces de resquebrajar nuestra incoherencia. Es -creeme- una película que te va a complicar la vida. Porque ser cristiano no es cómodo y, si tu cristianismo es cómodo, puedes estar seguro de que ahí no está Cristo, sino un ídolo.

Nos encontramos ante una maravilla que deberían ver todos aquellos jóvenes cargados de ideales y de desconfianza hacia una Iglesia a la que apenas conocen. Puede que se llevaran una grata sorpresa ante el atractivo rostro que ésta presenta: una Iglesia luminosa y esperanzada, pobre y para los pobres, sencilla y profunda, de mucho amor y poca condena. Una Iglesia que, como Dios, no pierde la confianza en la humanidad y, por eso mismo, nos da siempre una segunda oportunidad.

Una película y un Santo Padre que nos hablan de revolución, de la revolución del amor y del servicio que comienza en cada uno de nuestros corazones.

No te la pierdas. Apresúrate a ir al cine. Porque dudo que dure mucho tiempo en la cartelera… Aunque tardará en borrarse de mi retina, y de mi alma.

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