Desconexión


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¿Por qué desconectar?

En una sociedad hiperconectada como la nuestra, la palabra desconexión suena a anatema.  Todo está hoy relacionado, es cierto, y toda la información a nuestro alcance…  Queramos acceder a ella, o no.  De hecho, hay un bombardeo constante de datos que -al menos a mí- termina aturdiéndome.  Así que, por muy hereje que suene, debo reconocer que -de vez en cuando- hago lo que algunos no pueden comprender ni perdonar: desconectar.

Hay semanas que pasan sin que me digne a poner las noticias ni en la radio ni en el televisor.  A lo sumo, me asomo algún día a primera hora de la mañana a un resumen de prensa por internet para ver si hay algo digno de ser atendido.

También hay un periodo del año en el que, directamente, desaparezco durante unos días para retirarme a ese Silencio en el que podemos encontrar lo Esencial.

De lo actual a lo esencial

Estas curas de desintoxicación informativa me reconectan con lo importante, aunque reconozco que me dan cierta apariencia de rareza.  Porque aprecio en las caras de algunos amigos y compañeros la expresión de extrañeza que no saben disimular cuando -sabiendo que cada mañana me levanto a las cuatro y media para estudiar- reconozco que no me he enterado de una noticia de actualidad que a ellos les parece interesantísima y que a mí me trae sin cuidado.

Piénsalo: de todas las noticias que escuchas durante el día…  ¿Cuántas tienen real incidencia en tu vida?  ¿Cuántas te afectan o te mueven a actuar de un modo distinto?  ¡Si incluso las noticias que deberían removernos por dentro e impulsarnos a hacer algo por cambiar las cosas no son más que un titular que escuchamos, archivamos en la memoria y pasamos a otra cosa!  Somos espectadores de acontecimientos que, en la mayoría de los casos, sólo nos distraen de nuestra principal responsabilidad: vivir consciente y humanamente.

Quien ama la Sabiduría aborrece el ruido

Vivir, -y digo vivir y no ‘ser vivido’ en el sentido de tomar las riendas de la propia existencia- exige dedicación, esfuerzo, tiempo y silencio.  Uno no puede atender a su propia vida, a la importancia de cada instante de su día a día, si su mente está preocupada (y no siempre ocupada) por cuestiones que no sólo no puede controlar sino que -a menudo- no son más que el humo de un fuego que nunca nos alcanzará.

En ocasiones pienso que mi necesidad de desconectar sólo es fruto de mis limitaciones, de que necesito hacer las cosas de una en una, ordenada y metódicamente, focalizándome en lo que estoy haciendo.  No soy multitarea, mi sistema operativo se colapsa cuando lo intento.  Puede que tú si puedas estar en varias guerras al mismo tiempo.  A mí con una me sobra.

Sin embargo, me tranquiliza saber que no estoy sólo en mis desconexiones.  Que otros a quienes admiro, antes que yo, se han encontrado con el mismo problema…  Pese a que sus tiempos no eran los nuestros.

En esta línea, hay una cita de Henry David Thoreau que leo y releo cuando me siento un poco friki, para animarme a mí mismo pensando que no tengo alma de friki sino de filósofo.  Dice así:

Para un filósofo, todas las noticias, tal como se las llama, no son otra cosa que chismorreos, y quienes las publican y las leen, viejas chismosas a la hora del té.  Y, sin embargo, no son pocos quienes muestran entusiasmo por esos chismes.

Afinar la conciencia en el silencio

El mismo Thoreu decía que el intelecto es como una cuchilla que discierne y se abre camino hacia el secreto de las cosas.  Esa cuchilla, añado, se afila a base de atención y silencio.  Un silencio que no siempre es fácil lograr en medio del mundanal ruido.  Vivimos con prisas, en medio de cambios constantes que ponen de relieve lo efímero de cuanto nos rodea.  Las noticias y el propio pensamiento tienen una fecha de caducidad más que próxima.  Parace que nada dura, que todo pasa con rapidez.

Hemos perdido el valor de lo perenne, de lo que no pasa, de lo clásico que hoy tiene el mismo valor -o más- que cuando fue escrito hace más de mil o dos mil años.  Sé que los clásicos no son fáciles de leer, que requieren atención, esfuerzo y silencio.  Porque sólo con tranquilidad y trabajo uno percibe las palabras que -como oráculos que escapan al tiempo- nos llegan desde el pasado.

Te animo a desconectar de vez en cuando de lo que no tiene sustancia, para conectarte con esas raíces que te dan fundamento, alimento y vida.  Ya me dirás cómo te sienta.

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2 comentarios en “Desconexión

  1. Excelente, necesitaba esta voz. A veces siento esta necesidad de desconectar y cuando lo hago me siento como que no estoy en el aquí y ahora. Pero veo que ello requiere apagar ruidos que distraen y me sacan de lo esencial. Gracias

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