Túnel de lavado… Superficial


Llevo unos días -más bien unas semanas- en que le faltan horas a mis jornadas.  Se me acumulan las tareas y, aunque cada vez trabajo más y duermo menos, la lista de asuntos pendientes no deja de crecer…  Tanto en lo profesional como en lo personal.  Es algo que me cruje por dentro.  Esta sensación de descontrol e impotencia me pone enfermo, aunque sé que no tengo más remedio que convivir con ella hasta que logre retomar el timón de mi día a día.

Esta actividad desenfrenada, sin embargo, conlleva algunos riesgos evidentes (estrés, equivocaciones, cosas sin hacer, malhumor… etc.) pero también algunos más sutiles.  Caí en la cuenta de uno de ellos el jueves pasado que, al ser festivo, no sólo aproveché para tratar de ponerme al día sino para lavar el coche, que pedía a gritos un poco de atención.  Como que quería aprovechar para hacer mil cosas en mi día de fiesta, tuve la tentación de limpiarlo sólo por fuera, ya que la limpieza del interior requiere su tiempo.  Fue entonces cuando me di cuenta: ¿iba a dejarlo visible sólo por fuera cuando yo no convivo con la carrocería sino con lo de dentro? ¿No era eso una forma de hipocresía o la versión contemporánea de los sepulcros blanqueados a los que denunciaba Cristo?

No es sólo el coche, es la vida…  Cuando el tiempo aprieta, hago un esfuerzo sobrehumano por cumplir con todo y con todos…  Dejando de lado -a menudo- lo más esencial de mí mismo, permitiendo que el polvo del camino llene mi la estancia interior de mi alma, olvidando afilar el hacha que me permite seguir talando los árboles que la vida pone en mi camino…  Como decía el mito-cuento que publiqué hace ya unos años.

No sé si a ti te sucederá algo parecido o no.  A mí me sucede.  Y es algo inconsciente.  Me puede el cumplir hacia afuera, a costa de dejar de cumplir hacia adentro.  Y eso me obliga a convivir con un interior insalubre e incómodo.  El jueves lo vi claro: limpié el interior del coche y decidí no dejar de lado la atención a lo más esencial de mí mismo, aunque implique posponer otras tareas…  Incluida la de escribir un post para este blog.  Te ruego que lo comprendas.  Nada bueno puede salir si en mi interior no hay nada más que polvo y ruido para compartir. 

Así que nada de túneles de lavado superficiales.  Limpiemos también el interior…  Y a fondo.

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6 comentarios en “Túnel de lavado… Superficial

  1. Cómo me ha gustado el post de hoy. No puede expresarse mejor para hacernos caer en la cuenta que demasiado a menudo solucionamos nuestra situación personal cumpliendo solo hacia fuera Un abrazo

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  2. Me ha gustado mucho esta reflexión. Es muy cierto que el ajetreo diario nos va arrastrando por la vida sin darnos apenas cuenta de que todo va muy deprisa y no nos paramos a mirar nuestro interior que es lo más valioso y lo que nos puede ayudar para mantenernos en relación con lo exterior. Gracias por hacernos caer en la cuenta.

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      1. Muy buen aporte para volver a lo esencial, a lo interior y así liberarnos de nuestras hipocresías ser conscientes de cuánto nos importa la fachada, lo aparente, dejando lo más valioso que es nuestro interior. Muchas gracias

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